Por CPC

Entrar en la exposición Duane Michals. El fotógrafo de lo invisible es como sumergirse en un libro de cuentos. Pero no uno cualquiera, sino en un volumen extraño y encantado, en el que las imágenes hablan, las palabras brillan con luz propia y cada página está habitada por enigmas. En las salas de la Fundación Canal, Duane Michals —a sus 93 años— nos abre las puertas de su universo narrativo: un lugar donde lo visible es apenas la superficie de algo mucho más profundo. Aquí, la fotografía no documenta; más bien susurra, sugiere, y a veces incluso miente para decir una verdad mayor.

Organizada en seis capítulos —Imaginación, Visualización, Sensación, Intuición, Indignación y Revelación—, esta muestra retrospectiva comisariada por Enrica Viganò junto al propio Michals, despliega un centenar y medio de imágenes como si fueran fábulas breves, entre la ironía y la melancolía. Cada obra es una escena detenida, una viñeta poética que solo cobra sentido cuando el espectador se detiene a leer, a mirar, a imaginar lo que hay más allá del papel fotográfico.

Las secuencias de Michals no se limitan a mostrar: narran. Como pequeños cuentos en fotogramas, combinan imágenes y caligrafía manuscrita para dar forma a historias invisibles: encuentros imposibles, despedidas fantasmales, cuerpos que se evaporan, pensamientos que se encarnan. Hay magia y muerte, humor y duda. El resultado es un diario íntimo, hecho de luz y sombra, que nos invita a ser lectores activos de lo que vemos.

En este bestiario visual encontramos también retratos: Magritte con una manzana que oculta su rostro, Warhol en su envoltorio de mito, Pasolini congelado en su propia mirada, y una joven Tilda Swinton ya convertida en icono. Pero también aparece el propio Michals, multiplicado en autorretratos llenos de ironía, disfrazado de personaje, o simplemente confesándose en voz baja con su cámara.

El espacio expositivo, lejos de imponerse, acompaña. Las obras, en su mayoría de pequeño formato, obligan a acercarse, a leer en silencio. Como si uno hojease ese libro de cuentos mágicos con reverencia. Hacia el final del recorrido, cinco breves vídeos actúan como epílogo: el artista, ya anciano y lúcido, comenta sus obras con una mezcla de ternura, humor y lucidez desarmante. Es el narrador que cierra el volumen y nos despide con un guiño.

“Cuando miras mis fotografías estás mirando mis pensamientos”, dice Michals. Y en esta exposición, lo que se ve es, sobre todo, una forma de pensar con imágenes, de soñar con palabras, de vivir con preguntas.

La exposición puede visitarse hasta el 24 de agosto de 2025. La entrada es gratuita.
Fundación Canal, Madrid — PHotoEspaña 2025.